Introducción
Cuando pensamos en el Kodokan, lo imaginamos como ese imponente edificio en Tokio con más de 1.200 tatamis, miles de judokas y un prestigio mundial indiscutible. Pero sus orígenes fueron mucho más humildes: empezaron en un pequeño templo con apenas 12 tatamis y 9 alumnos.
La historia del Kodokan es también la historia de la perseverancia de Jigoro Kano. A lo largo de las décadas, el dojo se trasladó una y otra vez: templos, almacenes, habitaciones alquiladas, dojos en jardines, y edificios oficiales. Cada mudanza supuso un reto, pero también un paso hacia adelante.
El inicio en el templo Eisho-ji (1882)
En mayo de 1882, Kano montó su primer dojo en el templo Eisho-ji, en el distrito de Taito (Daito-ku), Tokio. Allí colocó 12 tatamis y empezó a enseñar a 9 alumnos. Era un espacio modesto, pero suficiente para comenzar con su nueva arte marcial, con un estilo más profundo y filosófico que el ju-jutsu.

Sin embargo, las caídas perturbaban la tranquilidad del sacerdote Asahi Shunbo, y pronto Kano tuvo que sacar los entrenamientos al jardín del templo, donde Kano construiría un pequeño dojo. Esta fue la primera señal de que su camino no sería sencillo.
Este templo todavía hoy puede visitarse, aunque ya no hay ningún dojo de judo. Lo que sí podrás encontrar es una piedra conmemorativa en el lugar donde nació el judo.

Un almacén improvisado (1883)
En febrero de 1883, el Kodokan se trasladó a un almacén de la escuela Kobukan. Escuela que fundó Kano en la cual impartía inglés. Apenas había espacio para 10 tatamis y el lugar estaba lleno de pilares peligrosos. Situado en Minami Jinbo-cho.
El propio Kano recordaría años más tarde:
«No teníamos un dojo digno, ni tampoco alumnos. Nadie quería venir al Kodokan que dirigía un licenciado en letras como yo. El dojo era un almacén estrecho, con varios pilares, con esquinas de 90 grados. Eran peligrosos y teníamos que entrenar con mucho cuidado».
El número de alumnos apenas creció de 9 a 12. Y aun así, la visión de Kano se mantuvo firme.
Habitaciones alquiladas y pequeños avances (1883–1886)
En septiembre de 1883, Kano alquiló varias habitaciones en Kami Niban-cho. Allí comenzó con 8 tatamis, luego amplió a 10 y finalmente a 20. Fue en este dojo donde el número de alumnos empezó a crecer; en estos tres años ya se contaban entre 92 y 98.

El jardín del vizconde Shinagawa (1886–1889)
La amistad con el vizconde Yajiro Shinagawa fue clave en esta época del Kodokan. Cuando este marchó a Alemania, cedió a Kano el jardín de su mansión en Fujimi-cho. Allí se instaló un dojo de 40 tatamis que marcó un salto importante: en este período el Kodokan alcanzó unos 1.300 alumnos.


Actualmente este lugar es el que corresponde con el Parque Seiwa. Con lo cual si estás en el Parque Seiwa ya sabes que del año 1889 a 1891 se establecieron por esa zona con el Kodokan Judo.
Masago-cho y la expansión (1889–1891)
A su regreso, Shinagawa necesitó de nuevo su propiedad, pero ayudó a Kano a instalarse en un edificio del Ministerio del Ejército de Tierra, en Masago-cho. Este dojo, con 70 tatamis, permitió que el Kodokan creciera hasta los 1.860 alumnos.

Como curiosidad, este lugar fue el que inspiró escenas de Sanshiro Sugata.
La vuelta forzada y el desbordamiento (1891–1893)
Al perder Masago-cho, porque dejaba de estar disponible, Kano volvió a Kami Niban-cho, ya usado como dojo principal entre 1883 y 1886. Este dojo había sido usado como filial durante varios años como complemento a Masago-cho. En esta nueva ocasión que lo convirtieron en dojo principal, en 1891, contaban con espacio para solo 40 tatamis. El número de alumnos, sin embargo, no dejó de crecer: llegaron a 2.750. La presión era insostenible, además de no tener apenas espacio para guardar el tatami sobrante del anterior dojo.

Shimo Tomisaka-cho: el dojo más grande de Japón (1894–1933)
Con grandes sacrificios económicos, Kano adquirió y reformó un antiguo hospital en Koishikawa. Allí nació un dojo de 107 tatamis que pronto se amplió a 207 y, en 1906, a 314. Durante este periodo, el Kodokan acumuló más de 70.000 miembros.



En paralelo, entre 1907 y 1909, Kano estableció su residencia en Kaiunzaka, donde también abriría un dojo (sede del Kodokan varios años) y la escuela Kano-juku. Incluso construyó una carretera para facilitar el acceso al club y, posteriormente, la donó a la ciudad de Tokio.

El gran Kodokan de Suido-bashi (1933–1958)
En 1933, el Kodokan se trasladó a Suido-bashi, en Koraku, Bunkyo. Fusionando ambos espacios (Shimo tomisaka-cho y Kaiunzaka) en un nuevo edificio. Este moderno edificio de tres plantas contaba con 514 tatamis en la sala principal y una zona especial para el judo femenino, con 36 tatamis que se ampliaron a 48 en 1953.
Aquí el Kodokan alcanzó cerca de 460.000 miembros acumulados. Fue el último dojo que Jigoro Kano conoció en vida.

El Kodokan actual en Kasuga-cho (1958–hoy)
En 1958, ya pasada la Segunda Guerra Mundial, el Kodokan se trasladó a Kasuga-cho, en Bunkyo-ku, donde permanece hasta la actualidad.
El edificio actual se inauguró con 924 tatamis y fue ampliado en 1984, coincidiendo con el centenario del Kodokan, hasta alcanzar los 1.206 tatamis en este nuevo Kodokan International Judo Center. Más de 2 millones de judokas han pasado por sus tatamis, consolidándolo como el centro mundial del judo.

Cuenta con 8 plantas, las cuales están divididas de la siguiente forma:
- 1 Planta: Entrada y tienda.
- 2 Planta: Museo y biblioteca.
- 3 Planta: Alojamiento (Habitaciones para hospedarse).
- 4 Planta: Departamento de educación, recepción del dojo y vestuarios.
- 5 Planta: Dojo femenino (240 tatamis). Dojo de niños (114 tatamis). Dojo especial.
- 6 Planta: Dojo escolar (240 tatamis). Dojo internacional (192 tatamis).
- 7 Planta: Dojo principal (420 tatamis).
- 8 Planta: Zona de gradas.
Conclusión
Nada grande se construye de un día para otro. Incluso el Kodokan, cuna del judo, pasó por dificultades, cambios y limitaciones.
Lo que permitió que creciera no fue la comodidad, sino la visión inquebrantable de Jigoro Kano.
Si tienes un objetivo firme y claro, los obstáculos solo son parte del camino. Y este camino del Kodokan Judo, que se remonta a 1882, tiene más de 143 años.





